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¡Me HARTÉ de la Música! Me retiro.


me harte de la musica

Si, así es...


¡Me harté de la música! Esta fue la frase que se me vino por la mente durante el 2014 cuando canté para un especial de música plancha y no recibí ni un centavo por mi trabajo, a excepción de los músicos que nos acompañaron, a quienes obviamente llegaron a hacer su trabajo y no fue de gratis. Fue muy decepcionante para mí ver que todo ese esfuerzo que se hizo no sirvió para nada.


Así que decidí retirarme...


Ya mi voz no daba para más. Tuve un espasmo cricofaringeo (buscalo en Google porque de eso no hablaré aquí), que afortunadamente no fue para más, pero tenía que tomarme una pausa para entender qué carajos tenía que hacer... Ni siquiera yo me comprendía.


Me estaba matando por ser escuchado y aceptado por la gente y que viera que yo podía ofrecer con mi talento lo necesario para hacer a las personas felices y plenas, tan solo con escuchar mis canciones o los "covers" de otros cantantes con mi voz. La idea era destacar con mi marca personal de alguna manera.


Fueron varias las horas que pasaba por las noches viendo cómo ideaba la manera de hacer que resultara. De alguna forma, con la estrategia correcta y un plan efectivo, tenía esto que ocurrir y con ello, dedicarme a la música para salir del call center. Si... podés reirte aquí (de hecho hice lo mismo cuando escribí este blog).


Pero eso nunca sucedió.


Eran muchísimas las razones por las que preferí renunciar a la música y hasta es cansado recordarlo y más aún, escribirlo para que lo leas. Pero te garantizo que esto va a tener una función para vos que deseas romperla en los playlists de Spotify y todas las plataformas digitales... o lo que sea.


Primeramente... Nadie se lo tomaba en serio.


Pasaba horas junto con mis amigos creando contenidos para mi canal de Youtube y a pesar de los comentarios, los likes y las compartidas de la gente, lo mismo no pasaba en la página web. Al ser pionero en un concepto muy poco conocido en la música en aquel entonces, tenía que bailar con la más fea. Los retos eran gigantescos, empezando por educar a quienes me contactaban.


Todos querían ser famosos sin dar nada a cambio y aunque les explicaba la razón por la que mi concepto existe, las personas simplemente no lo entendían. Me buscaban para compartir sus canciones y ponerlas en redes sociales, subirlas al Facebook, hacer una que otra bulla y darnos el puto apoyo de mierda que se dan entre músicos mediocres que no conocen nada del negocio y que creen que todo se logra de gratis.


El valor que proporcionaba en el canal y en mis contenidos era tan infravalorado, que ni siquiera sabía cómo transformarlo en ventas. Era bueno comunicando las ideas, pero pésimo en monetizarlas. ¿Cómo dar un producto bueno a la gente y venderlo sin que me vieran como un muerto de hambre? ¿Cómo podía mercadear la música de todo mundo y dar un servicio donde pudiera monetizar e ir quitando horas de mi empleo para dedicarle a esto?


En pocas palabras... ¿cómo podía ayudar al músico?


Pero no cualquier músico, sino a un tipo específico de músico. Al músico... (repite conmigo)... RE-BEL-DEEE!!!!

¡Exacto!


Pero llegó un punto en que no sabía cómo comenzar o qué rayos hacer para cambiarle la mentalidad a la gente, cuando lo que tenía que hacer era cambiar mi forma de pensar y reformular cómo piensa un músico rebelde. En fin... esto es todo un rollo que estaré describiendo conforme me conozcas.



La falta de compromiso de otros músicos. ¡Me vomito!


Yo era quien hacía todas las voces y arreglos para otros proyectos en los que trabajaba y ninguno se comprometía a estudiar sus voces para simplemente ensamblar el día que ensayábamos. Lo que tenía que durar una hora, al final me tomaba todo el día enseñando cómo hacerlos cantar en ensamble y no se comprometían a estudiar ni tampoco buscaban material de apoyo por su lado.


Cuando trabajé como agente de booking, me tocó un grupo de músicos que llegaron a un venue y tocar para ellos. Eran tres y lo único que llevaron fueron un par de bollidos. What a fuck!!??


En ese momento estaba saliendo del trabajo rumbo a la boletería de este lugar para recibir los pagos de los que llegaban, pero al final tuvieron que retirarse del lugar porque los hicieron echados del bar. En mi caso quedé resolviendo el problema con la gerencia del local y... bueno, el caso es que sobreviví, pero quedé muy estresado y molesto ante esta situación.


Y lo peor... ¡La falta de pasión!


La razón por la que hacía todas estas cosas fue precisamente por dar a conocer mi trabajo y mi marca. Pero la historia completa te la puedes tirar si te inscribes a mi Mini-taller gratuito donde doy todos los detalles uno por uno. Luego de esto, estarás suscrito en un boletín semanal que podrás compartir con tus colegas músicos y amistades. Y sí... podrás desinscribirte cuando quieras.


Con respecto a la falta de pasión, debo decir que no solo me faltó esto. No podía dormir, acababa muy estresado, desesperado y frustrado para finalmente tirarlo todo a la porra y dedicarme a otro tipo de oficio para ganarme la vida y seguir pagando mis cuentas mensuales.


Tanto mi vida personal como familiar y social ya se estaban viendo afectadas. Así que decidí cerrar todo... y volver seis años después.


Esto fue lo que aprendí de esta experiencia. De hecho aprendí tres lecciones muy valiosas.


  1. No por el hecho que las personas tengan talento, quiera decir que conozcan el modus-operandi de lo que trabajar en equipo se trata. Es necesario crear ante todo un círculo de confianza. Una comunidad que con el tiempo se identifique bajo una misma identidad y una vez fundamentado esto, podemos pensar en comernos el mundo y crear proyectos rentables en la música con las personas correctas.

  2. El reclutamiento de personas serias dentro de proyectos musicales pasará por constantes filtros. Muchos querrán seguir a tu lado para un crecimiento mutuo y muchos otros tomarán otros caminos y es algo que tendrás que aceptar. Nada es indispensable y lo único que perdurará será tu propia visión. Si se cae, todo cae. Si se mantiene firme, todo sigue firme. ¡Así de simple!

  3. No somos islas desiertas. Todos dependemos de otras personas, pero quien entra a ser parte de tu tribu, debe alinearse a una serie de requisitos y valores que posees. De lo contrario, dificilmente será parte de vos. No solo estamos hablando de proyectos musicales nada más. Estamos hablando de involucrar a alguien en tu vida. Vas a crear una relación con esa persona a corto, mediano o largo plazo. Tiene que valer la pena o será una miserable pérdida de tiempo.


Como esto se trata de relaciones firmes, sanas y profesionales, lo que necesitás es ser parte de una Comunidad VIP Pagada, donde cada quien da lo mejor de sí mismo y todo bajo un marco de respeto y fraternidad. Quien sabe... hasta podrás definir ese sueño que tanto tienes en tu mente ahi. Siete días gratis es lo único que necesitas para ver si vale la pena.


Hazme un favor.


Compartir es sexy y no te cuesta ni un centavo.


Si crees que esta información es de gran valor para otras personas, pásale este blog y den su opinion abajo. Invierto muchas horas para darte lo mejor, porque estamos todos en este mismo charco y es hora que nos demos el lugar que merecemos. ¡Cuento con tu apoyo!


Sobre el Autor


Jero Coto (cantante, compositor y emprendedor), amante de la música y melómano, en constante conocimiento de todo lo que pasa en el mundo de la música. Si quieres conocer más de las opciones disponibles para avanzar en tus emprendimientos musicales, haz clic en este link 




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